Un mensaje de FRATERNIDAD

Desde los años 30 del Siglo XX, y hasta principios de los 60, en el Barrio Chino de La Habana se editó la Revista Bilingüe FRATERNIDAD, voz oficial de la Asociación de Detallistas del Comercio de la Colonia China de Cuba.
En el año 2000 se logró rescatar esta publicación, que ahora tuvo una vida demasiado efímera, aunque se logró publicar suficientes materiales relacionados con la historia, la cultura y la actualidad de la Comunidad China de Cuba.
Lamentablemente, en el 2006, volvió a desaparecer.
AHORA INTENTO RESCATAR EL ESPÍRITU DE CONFRATERNIDAD DE AQUELLA PUBLICACIÓN.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Mas del Grupo Promotor...



El Grupo Promotor del Barrio Chino, como ya dije fue creado en 1994 y disuelto diez años más tarde, en 2004. Su labor en el reducido y casi desaparecido Barrio Chino habanero fue digna, aunque... (El sol, tan luminoso y brillante, también tiene manchas.)

Gracias a al programa de rehabilitación urbana del GPBCh, muchos espacios abandonados se rescataron y, si no alcanzaron el esplendor de los años 45 y 50, fue porque eso es verdaderamente imposible. Partiendo de la premisa que “un barrio chino sin chinos no es un Barrio Chino”, la directiva del Grupo se propuso atraer a estos y a sus descendientes ara darle nueva a las calles, las sociedades y el entorno urbano. No puedo decir que algo se hizo: se hizo mucho.

De la gastronomía se rescataron platos y sabores que no pocos cubanos anhelaban, el comercio de verduras y hortalizas trajo nuevamente la acelga, el chayote, el jengibre y otros productos del agro que escaseaban en los mercados; productos de factura y diseño chino fueron asequibles a diversos bolsillos… Las calles se limpiaron y embellecieron. En ocasión del aniversario 150 de la Presencia China en Cuba, en el año 1997, la colocaron luminarias en la calle Zanja, desde Galiano a Belascoaín, tramo que permanecía a oscuras al caer la tarde. Se logró rescatar tradiciones y cultura, las que se llevaron a interior del país.

Pero como he dicho otras veces, tanto fue el Grupo al Banco, que se rompió. La cartera de negocios se tornó más importante que el objetivo primario: “rescate de artes y tradiciones”. La institución se llenó de comerciantes y quedó bastante aligerada de artistas. El proyecto sociocultural perdió terreno ante la avaricia y el crecimiento desmesurado, en realidad no culpo del todo a la directiva del Grupo, esta institución hacía un aporte demasiado sustancial al presupuesto provincial, sin olvidar al de Centro Habana, las obligaciones y compromisos amenazaban constantemente las arcas, sumado a una contabilidad que nunca alcanzó la confiabilidad. Sin embargo, en el 2004, botaron el sofá por la ventana.

Al desintegrarse el GPBCh, todo, y cuando digo todo, es absolutamente TODO, pasó a la jurisdicción de la Corporación Habaguanex y de la Oficina del Historiador de la Ciudad. (Debo aclarar que en un inicio pensé que era una excelente decisión.) Comenzó un proceso de deterioro paulatino, lento e irreversible del Barrio, se dejó de imprimir la Revista Fraternidad, las acciones culturales y comunitarias debían contar con la aprobación de otro ente ajeno, etc, etc y un largo etcétera que no es menester relacionar. Habaguanex lo único que hizo fue aprovecharse del prestigio comercial del Barrio, de los que se había rescatado y…, destruirlo. Perdón, crearon tiendas, almacenes y una estructura burocrática aún mayor.

Hoy día, la farmacia lleva unos cuantos años cerrada por reparación capital pero ahí no se hace nada; el periódico Kwon Wah Po, (único en Cuba realizado por una minoría étnica y en su idioma) también está cerrado y en la misma espera; el restaurante Pacífico, (trastocado en sede del Instituto Confucio) espera pacientemente desde hace varios años por su terminación y entrega… Estos son solo tres ejemplos, hay más, pero para qué.

La desaparición del GPBCh, fue una decisión totalmente negativa, es cierto que había problemas, pero dónde no los hay, quizás si se hubiera tomado más en cuenta las características propias del proyecto y apreciado mas la labor de los que dieron su sudor y su talento a concretarlo, hoy el Barrio Chino de La Habana, sería lo que se propuso y no fue: un sitio de interés turístico y un espacio urbano bello, puente de amistad entre los pueblos de Cuba y China.



Algunos integrantes del Grupo: (de Izq. a Der.):
Cristobalina, que fue parte de su equipo económico.
Julio (el autor), uno de los primeros en sumarse, fue Jefe de Información y Director Artístico.
Yrmina, gestora y primera Dirctora.
Nancy, primera Sub Directora del Área Sociocultural.
Carlos, fundador y también Sub Director del Área Sociocultural.



 Y con esto termino mi pequeño recordatorio al Grupo Promotor del Barrio Chino de La Habana. Otros temas, estarán en breve.